Hasta las letras de la distopía encarnan el objetivo del fin,
ya sus manchas han llegado a todos los rincones,
han llegado hasta al corazón de los hombres,
ya lo han corrompido todo.
El día del juicio final ha llegado.
Hay en ellos algo de vanidad y de soberbia, llegándose a elevar sobre sí mismos, pendiendo en el vacío sobre dos palillos, oprimiendo en dos cm2 todo el peso de su orgullo alzando la vista sobre largos cuellos observando desde ahí el mundo microbiótico que cobijan bajo la sombra de sus cuerpos.
Foto de una distopía natural en: Africam Safari, Puebla.
En la distopía poblana creí vislumbrar la salida. Había un oasis en medio de tanta linfa, pero no...eran trampas mentales que uno suele ponerse para darse pequeñas treguas, al poco tiempo las cosas me influyeron hasta que las odié. La distopía es omnipresente...lo cual me ha hecho llegar a la conclusión de que la distopía sólo se encuentra en un lado.
De regreso a casa vio un perro muerto; tanto gris, tanto vino, solo sangre, tan muerto como 'el, hombre sin sueños cuando recuperaras tu ensueño ? Cuando esta distopia semiurbana dejara libres las alas del alma, hoy solo tu pensamiento puede ir mas lejos, este es el fin del camino.